La Rioja (España)

22 mar. 2013

Murallas del Revellín.

Las Murallas del Revellín son los restos de las fortificaciones que tuvo la ciudad de Logroño, de las que se conserva la puerta que da al oeste. El proceso más importante de fortificación de la ciudad se produjo entre 1498 y 1540, reforzándose la antigua muralla medieval, pero no fue hasta después del asedio del ejército franco-navarro en 1521 cuando se impulsaron las obras de mejora, construyéndose el Cubo del Revellín, y ampliando la muralla y el foso que la rodeaba.
En 1521 en pleno levantamiento comunero, la ciudadanía de Logroño hizo frente a las tropas del oportunista rey francés Francisco I. Las tropas de André de Foix, formadas por bearneses, labortanos, franceses y bajo- navarros y engrosadas después por alto- navarros, atravesaron Navarra para atacar Logroño. Treinta mil soldados según crónicas de la época, comandados por el General Asparrot sitiaron la ciudad. El sitio comenzó el 25 de mayo, siendo el capitán Vélez de Guevara el encargado de organizar la defensa. Se convocó junta general de la ciudad en la Iglesia de Santiago y mandó a Asparrot la siguiente misiva: 'Logroño no abrirá sus puertas al enemigo, mientras uno de sus habitantes tenga vida para combatir. Nos defenderemos hasta la muerte'. El cerco se formalizó el 24 de mayo y los ataques (con 29 cañones), escaramuzas, combates y pérdida de vidas humanas fueron numerosos. Se intentaron varias estrategias, como la de anegar el campamento francés mediante una riada hasta el 10 de junio, cuando la escasa guarnición de la ciudad junto con valerosos habitantes atacó por la noche el campamento enemigo, infundiendo confusión y temor en las tropas atacantes, advirtiendo a los soldados que se acercaba Antonio Manrique de Lara, Duque de Nájera, con un ejército de 20.000 hombres. Ante semejante amenaza, Asparrot mandó levantar el asedio y huyó con sus tropas en desbandada. Al día siguiente, 11 de junio, la ciudad celebró la victoria y juró el 'voto de San Bernabé'. Esto se celebra cada 11 de junio en la festividad de San Bernabé. El emperador Carlos I de España, para que perdurase la memoria del triunfo, mandó añadir tres flores de lis al escudo de la ciudad. Este acto se firmó en Valladolid el 5 de julio de 1523. El actual arco de la muralla del Revellín, que adorna la antigua entrada a la ciudad sitiada por los franceses, comenzó a construirse en 1522, o sea, un año después del asedio. Ahí en el Revellín se repite una bonita tradición: los franceses sitiaron durante tres meses a Logroño. Durante ese tiempo, los logroñeses vivieron del vino y el pan que tenían y los peces que pescaban en el río de noche. Pues bien, cada 11 de junio se celebra la fiesta del patrón San Bernabé por ese motivo y se entrega gratis a todo el mundo un jarrito de vino, un trozo de pan y un pez. 
A partir de la segunda mitad del siglo XVI fue perdiéndose la importancia de la defensa de la ciudad, lo que hizo que el deterioro de las murallas fuese evidente. Se construyeron edificios particulares adosados a la misma, lo cual no impidió que se conservaran los restos actuales.
Parte interior de la Muralla
Con el paso de los siglos, las murallas de Logroño sufrieron un alto grado de degradación, de manera que la actual estructura urbana de la ciudad apenas conserva algunos restos aislados de ella. Sin duda los más representativos e interesantes corresponden con los paramentos de muralla que se alinean frente al curso del Ebro, la imponente presencia de nuestro cubo artillero y la adyacente Puerta del Camino, ornamentada con los escudos del emperador Carlos V y de la ciudad.

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