La Rioja (España)

21 dic. 2012

Primer avión que sobrevoló la ciudad de Logroño

Mural de la calle Norte que conmemora el primer avión que sobrevoló 
la ciudad de Logroño en 1.910


Tras la pionera iniciativa de Paterna (Valencia) el 5 de septiembre de 1909, apenas una docena de ciudades españolas habían presenciado ya el vuelo de un avión cuando, en septiembre de 1910, en las fiestas de San Mateo y por el módico precio de 4.000 pesetas, fue contratado el aviador Jean Mauvais para sobrevolar Logroño. Éste fue el vuelo nº 13 que se realizaba en España y causó gran sensación, la iniciativa del concejal Félix Valluerca coloca a Logroño en la lista de las primeras ciudades testigos de los balbuceos de la aeronáutica española. El aviador francés (que ya había volado sobre Bilbao), fue el encargado de sobrevolar por primera vez el cielo de Logroño a bordo de un biplano Sommer de 50 caballos. Para ello, se convirtió el campo de maniobras (junto a las actuales instalaciones de Las Norias) en aeródromo improvisado, y unas 20.000 personas (calculan las fuentes) acudieron impacientes y emocionadas a presenciar el denominado Festejo Nuevo. A las 11 h 10’, Mauvais se sienta en su avión; suena el motor y giran las hélices; el biplano comienza a moverse y se lanza, majestuoso, al espacio. El trayecto (que repetirá más tarde) fue el siguiente: abandona el espacio del campo de maniobras, pasa bordeando el monte Corvo, hace un viraje y se dirige al Molino de Las Norias cruzando el Ebro, vuela por encima del Camino del Cristo, cruza otra vez el Ebro, y retorna al aeródromo tomando tierra después de cinco minutos de vuelo. Tras los consabidos vítores, aplausos, felicitaciones y una fallido intento de despegar con un pasajero a bordo, Mauvais repite el vuelo, con el mismo itinerario pero a mayor altura y durante dos minutos más. En esta ocasión la muchedumbre había invadido el campo de aterrizaje, y por ello se complica dicha operación produciéndose una avería en una de las aletas del avión.


Los días 23 y 24 hubo nuevos y fallidos intentos de repetir la proeza, cosa que se consiguió el domingo 25.  En esa fecha, Mauvais efectuó tres nuevos vuelos tras aminorar el cierzo reinante, siempre en esa misma zona de la ciudad.  En el aterrizaje chocó con la alambrada que rodeaba el campo de tiro, por lo que el Sommer tuvo que ser trasladado para su reparación a los talleres de Hipólito Bergasa. Un dibujo en un medianil de la calle Norte nos recuerda la efemérides, que vemos reflejada en la prensa de la época.

Desde 1910 y en distintas fechas, se vieron volar aeroplanos por los cielos de Logroño. Son las que se llamaban, en los Programas, "Las Grandes Fiestas de la Aviación", que tanta atracción e ilusiones fomentaron en los lugareños.

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